sábado, 27 de agosto de 2011

Los Sanapana, tribu del Gran Chaco

Los Sanapaná constituyen los restos de una tribu sana y fuerte. Son primitivos todavía, y no tienen otros civilizadores que los misioneros ingleses que, con abnegación y paciencia, ejercen allí su apostolado. Esa influencia benévola se nota en los indios: son pacíficos, modestos, amables y alegres.

Su aspecto físico es semejante al de otros grupos de los Lengua. En su cara se ven rasgos de la raza pura: su piel es bastante oscura; sus cabellos lacios y negros. No usan tatuaje, y han olvidado la costumbre de perforarse el lóbulo de la oreja para colocarse botones auriculares en forma de palitos, adornados, a veces, con dibujos o pedazos de lata.



Pero, en cambio, son más conservadores de su cultura material que la mayoría de las tribus chaqueñas. Presentan mucha influencia de los Churupí y los Tobas. Sus bienes materiales son típicos de la cultura chaqueña: arcos cortos y flechas livianas con punta de madera, hierro o alambre. No vi lanzas ni mazas. Interesantes son sus trampas para pescar, en forma de cono de punta truncada, hechas con cañas finas de bambú.



Lamentablemente, han abandonado la cerámica, sustituyendo sus antiguos cántaros de arcilla -de forma ovalada o redonda, abovedados en la base, y casi siempre dibujados- por latas, ollas y, especialmente, por calabazas, de las que tienen en gran número, de todas formas y tamaños. La calabaza vacía es el recipiente más común para el agua y la chicha. En sus estuches de calabaza, con tapas artificialmente dentadas, guardan sus útiles; mitades de calabaza les sirven como cucharas y platos; de calabazas chicas toman el mate; finalmente, usan calabazas enteras llenas de piedritas, o mitades de calabazas chicas atadas con una cuerda como sonajeros, y las más pequeñas, como adorno.


Con astas del ganado hacían antes sus encendedores, guardando allí la yesca que encendían mediante la chispa producida por el pedernal al ser golpeado por un eslabón. Ahora conocen ya los fósforos modernos, pero uno que otro viejo conserva aún su antiguo encendedor. Actualmente, las astas son usadas para tomar el tereré (mate frío).



Comparten con todos los pueblos del Chaco el arte de hilar y tejer, asó como la confección de hamacas y bolsas con piolines anudados. Sis tejidos apenas se distinguen de los delos Churupí. Tejen la lana de oveja, raramente el algodón. La fibra del caraguatá les sirve para sus bolsas, redes y hamacas, cuyo uso aprendieron de las tribus del norte. Para teñir les gustan las tintas modernas, pero todavía se ven muchos tejidos con colores naturales, de los cuales prefieren el blanco, el negro y cierto matiz de rojo. Como los Churupí, Macá, Toba, etc., saben fabricar ponchos, fajas y vinchas de lana. A estas últimas, como también las fajas para mujer, las suelen aronar con mostacillas o chapitas de concha de caracol, o botones, si tienen, en lugar de chapitas.


Lo más interesante son los collares hechos con chapita de concha de caracol. De vez en cuando se ve también algún collar de semillas. La técnica es netamente chaqueña, tanto en esos adornos como en el tallado de madera (pipas y los ya abandonados botones auriculares).


Las mujeres usan todavía cueros que se colocan como polleras. Los hombres, cintas de cuero que se colocan en la cabeza. Y tanto hombres como mujeres, muñequeras de cuero. Del buche de avestruz hacen bolsas triples para guardar comestibles, especialmente la miel.

Los Sanapaná son muy aficionados al canto, a la música y al baile. El disfraz es usado especialmente en las fiestas de la pubertad de las muchachas, así como en otras ocasiones en que quieren asustar a los jóvenes. Hay otras fiestas, por ejemplo, la de cosecha del algarrobo, en la que las muchachas persiguen a los hombres intentando arrojarles agua a la cabeza. Todas las fiestas se celebran con chicha, y la del algarrobo, además, con patay (panhecho con ese fruto).

Fuente: Hanke, W. La cultura material y espiritual de los Sanapaná. En: Revista Geográfica Americana 1945 23(136)